Lactojoy: lactasa eficaz con un diseño discreto y cuidado

 

Cuando uno descubre que es intolerante a un cierto alimento, lo primero que piensa es en todo lo que no va a poder volver a comer. Y, lo peor, en ese momento te empieza a apetecer comerlo más que nunca; os lo dice una intolerante. En mi caso, mi intolerancia es tan rara que no tiene mucho remedio, pero como sabéis porque ya os lo he contado antes, varias personas de mi entorno (una de ellas mi madre) son intolerantes a la lactosa y la buena noticia para ellos es que tiene solución.

Estoy acostumbrada a hacer mis recetas pensando en usar productos sin lactosa o sustituir los lácteos por otros productos que no lo sean pero la respuesta de mi madre siempre es que no es lo mismo y, tengo que deciros, que, aunque algunos productos sin lactosa no están mal, la mantequilla no está para nada conseguida y da bastantes problemas a la hora de cocinar con ella ciertos platos.

Por todo esto, cuando me escribieron de Lactojoy, una empresa alemana que fabrica comprimidos de lactasa, para enseñarme su producto, me interesó muchísimo. En otras ocasiones he intentado que mi madre tomase pastillas de lactasa, pero acaba viéndolo como un medicamento y no le convence del todo la idea de tomarlo.

Lactojoy tiene una clara ventaja: son comprimidos de enzima lactasa con almidón de patata orgánico y el agente de liberación vegetal que lleva son sales de magnesio de ácidos grasos. Con lo cual no encontramos los aditivos químicos que sí encontramos en otras marcas.

Por otro lado, otra ventaja muy significativa que he encontrado en Lactojoy con respecto a las pastillas convencionales de lactasa es el envase. Todos sabemos de sobra que un buen diseño es fundamental hoy en día en un producto, pero más allá de que es bonito y atractivo, no debemos olvidar lo más importante: es discreto. Nadie quiere sacar en medio de un restaurante una cajita de medicamento y ponerse a responder preguntas pesadas sobre qué le pasa, pero un envase con forma de lata, con el simpático dibujo de una vaca y en color negro (por fin, nada de los colores estridentes típicos de las medicinas) no es nada escandaloso.

Siguiendo con el envase quiero destacar algo que me parece fundamental: la facilidad de extracción de los comprimidos. Normalmente, al ser comprimidos pequeños en un blíster acabas perdiéndolos, se caen, se escurren, etc. Y otros formatos que hemos probado del mercado usan una especie de dispensador con botón que falla más que una escopeta de feria. Con Lactojoy abres, lo coges gracias a un agujero de suficiente tamaño como para que salga y cierras. Además, al ser una cajita de metal, conserva las pastillas perfectamente.

En general, la primera impresión que hemos tenido es buena. El potencial de la enzima lactasa lo hemos querido probar con el postre favorito de mi madre: el hojaldre que, como bien sabéis, va cargado de mantequilla. Así como con otras pastillas hay que tomarse varias, con Lactojoy le ha valido con tomar un solo comprimido así que en ese aspecto son también de lo más recomendable y está bastante contenta.

No quiero profundizar en este aspecto porque me gustaría contaros de primera mano las impresiones de mi madre sobre el producto así que he pensado en hacerle unas preguntas cuando lleve tomándolas un poco más de tiempo y escribíros por aquí para contároslo. ¿Qué os parece?

¿Dónde podéis comprar Lactojoy?

 

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